>> el animal. trabajo de investigación >> animal mirando-nos >> intervención en revista di-fusión >> entre bastidores >> selva en construcción

ENTRE BASTIDORES
Patricia Fesser: “Valle de búfalos”

texto bárbara sainza. revista (di)fusión, nº IV, junio 2007

- Somos todo aquello que rechazamos; somos animales, somos mujer, hombre; somos marginales -, así expresa la artista PatFesser las motivaciones y las intenciones desde las cuales se genera una propuesta como “Valle de búfalos”, instalado en el Mercado de Fuencarral, los días 26 de abril-17 de mayo, dentro de la programación de Espacio f.

“Te invito a visitar mi valle de búfalos”: una invitación con tintes de formalidad, nos convoca a una reunión en un valle de búfalos en pleno centro de Madrid: una llamada al instinto pero una llamada sugerida desde la pertenencia a un lugar, a su valle, a su intimidad. Una ambigüedad, una dicotomía extraño-familiar que será parte de un modo de producción artística en donde hacer convivir los “contrarios” se convertirá en fundamento de un modus operandi: convirtiendo lo familiar en extraño y lo extraño en familiar.

La reubicación de un supuesto entorno natural, como lo es un valle, y desde un ámbito como lo es el arte puede hacernos pensar en multitud de posibilidades, pero adentrémonos en la que nos propone PatFesser y sus búfalos.
*
Teniendo en cuenta que el origen de un proyecto artístico suele deber su punto de partida a una serie de elecciones, muchas veces un tanto inconscientes, a una serie de imágenes o ideas que aparentemente no tienen un motivo de interés nítido, el proyecto “Valle de búfalos” parte de una orientación inicial, una curiosidad sobre la cual indagar: la conexión con lo distinto, la empatía con lo extraño, la identificación con la distancia… y sus respectivos contrarios (la desconexión con lo similar, el rechazo de lo familiar, el rechazo de lo cercano).

Baudrillard en “Cultura y simulacro” describe la introducción de esta dimensión alternativa, realmente abstracta cuando dice: “seccionar lo real para abrirse a lo imaginario” y describe maneras de cambiar las reglas del juego de la representación. Esto nos ofrece una insólita empatía, un sentimiento provocado por el poder de una imagen y su mecanismo seductor, pero lo que puede resultar más frustrante viene de señalar la verdadera incapacidad que padecemos de vivir con la presencia de lo real.

La desubicación, razón o motivo que promueve la voluntad de poner en relación ambos territorios, comunicarlos desde la pieza plástica, desde la experiencia simulada. La reubicación del ser humano dentro de su propio contexto, del animal y de su entorno, del espacio natural y artificial… PatFeser hace un planteamiento de una situación común que nos afecta: una ausencia de sentido en nuestras formas de relacionarnos o la creación de nuevos modelos sociales que todavía no asumimos plenamente: una crisis de referentes tanto a nivel individual como grupal, un clima confuso que puede provocar la búsqueda de sentido, la búsqueda de la operación transformadora, es decir, del proceso creador.
*
Parte fundamental del arte se desarrolla en las “profundidades” de los talleres y lugares de producción de los artistas. Todo lo que acontece dentro de estos espacios, está destinado a ser expuesto en algún momento, pero hasta entonces, se abre un ciclo en donde los objetivos y causas iniciales se orientan en la búsqueda de la estrategia, de la materialización de la idea primera del modo más adecuado a las intenciones y maneras propias de cada artista. Pero como bien lo define Fesser – se trata de un experimento, de una probeta de ensayo plástico- en donde la “propia experiencia de experimentar” nos llevará al terreno de la incertidumbre, a la duda: y como primer elemento de disipación, la acción ejecutiva.

Así, tanto para “Valle de búfalos” como para “Boceto para una selva”, una obra anterior presentada en la Facultad de Bellas artes de Madrid, previo , se inicia una búsqueda de imágenes identificativas, empáticas, de un modo “casi” aleatorio, en donde la imagen fotográfica será modelo-referente de una pintura rápida, intuitiva, cuantiosa… con la impresión de imagen abocetada, en pleno desarrollo, con chorros de pintura, inacabados desde los cuales presentimos la acción pictórica, la presencia procesual. Pintura productiva donde la elaboración de las imágenes tiene un claro concepto de serialidad y de grupo, cada una de ellas albergando la potencia de generar la siguiente, y de agruparse con las anteriores.

El cuadro funcionando como objeto, como unidad que formará parte de una pieza mucho mayor: como un módulo que integrará un conjunto de relación más complejo, y aunque sustentando una imagen, ésta no será del todo prioritaria con respecto al resto de los elementos (tela, bastidor, grapas…) que constituirán la versión o visión última, la exposición.
*
Con todo el material elaborado, PatFesser inicia una segunda fase muy importante en su labor plástica: el análisis del espacio expositivo en donde realizará la puesta en marcha de un proceso de construcción y de reconstrucción del espacio original. Los cuadros, trasladados desde el taller, inician su transformación, convirtiéndose en módulos constructivos, en paneles móviles que replantean, organizan y multiplican las posibilidades espaciales. Imágenes que se convierten en paredes, no para ser contempladas, sino para ser habitadas. A veces te impiden el paso, otras te acogen en un reservado… parece como si el taller aún estuviera en marcha… caballetes, cables, hilos, grapas… ¿continúa el proceso?
*
Siendo los espacios expositivos lugares de neutralidad, que funcionan como contenedores de posibilidades de transformación dependiendo de la obra expuesta, es interesante comprobar que al valle en el simbolismo del paisaje por sus características (estar al nivel del mar, carácter fértil en oposición al desierto, estar entre montañas o en la cuenca de un río), se le confiere el significado de zona neutra perfecta para la manifestación de la vida y el desenvolvimiento de la acción. Y citando de nuevo a Baudrillard, “con plena conciencia del juego y del artificio”, los cuadros de PatFesser, adquiriendo una función arquitectónica, constituyen así un entorno inmaterial y abstracto.

“Valle de búfalos” parece proceder desde el ámbito de las artes escénicas: desde la elaboración de los decorados del teatro donde los personajes se expresan mediante la acción, creando un espacio que sea a la vez el área de representación y el lugar donde se desarrollan los hechos.

Siendo así, el valle sólo podrá ser visitado desde la experiencia simulada, el valle sólo podrá existir desde la voluntad de ser sugestionados y surge la pregunta, ¿podrá el espectador convertirse en actor?

La propuesta de PatFesser tiene en cuenta estas características propias de la construcción de la escena teatral, pero sabiéndose en el medio plástico, “Valle de búfalos” va un poco más allá y lo que pudiera parecer un decorado de teatro, empieza a rozar la similitud con las formas de los bastidores, es decir, de la parte de atrás, de la trastienda del espectáculo para adentrarse en donde éste se prepara; el teatro, poniendo por delante (escenario) el mundo de las apariencias, de la representación, nos recuerda que al fondo está todo aquello que no debe ser visto para que, como espectador, no se pierda la percepción de la ilusión, de la empatía. Al fondo está el taller, la estrategia, las herramientas, los accesorios. Fesser consigue la ambigüedad del lugar y señala la fina línea, casi imperceptible, que delimita ambos territorios: escena o bastidores, espacio expositivo o taller, espacio natural o artificial… desubiquémonos.